martes, 10 de julio de 2012

Pedagogía teresiana: oración de recogimiento activo


El recogimiento activo es un movimiento hacia el interior, y es querido por nosotros, por eso es activo. En él, no desaparece la reflexión, pero sí queda marginada. Es ahora la imaginación la que cobra la importancia. A través de ella, el orante cambia de dirección: se vuelve hacia el interior. Ahora, si ha de pensar o decir algo lo hará al Cristo que se imagina dentro de sí. Con esta técnica se quiere orientar la oración hacia un nivel más profundo. Se pretende, además, centrar más la atención en un punto, aminorando la divagación que puede venir como consecuencia de un pensar excesivo. Ya no habrá una reflexión de escenas evangélicas como realidades externas a nosotros; ahora toda imagen estará dentro de nuestro ámbito; ya no somos meros observadores, sino participantes en la escena que se ora.

La invitación aquí, para favorecer esta interioridad, es la de ir abandonando la reflexión, que siempre exterioriza. La oración, pues se simplifica; ha dejado de ser un discurso para convertirse en una visión: ya no hablo, sino miro; y miro que me miran. Es un lenguaje más de enamorados y más afectivo aun que el anterior.

Santa Teresa lo describe así: "No sabía cómo proceder en la oración, ni como recogerme, y así ... determinéne a seguir aquel camino con todas mis fuerzas... Procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente, y esta era mi manera de oración; si pensaba en algún paso, lo representaba en lo interior" (V. 4, 6-8)

domingo, 8 de julio de 2012

Pedagogía Teresiana: oración discursiva


En la oración discursiva o medtación la persona ora a través del pensamiento, de las ideas, de las sucesivas reflexiones. Pero es necesario aclarar que lo que diferencia a esta oración del discurso teológico es el fin. En ella, lo que se pretende es mover el afecto a Dios; su finalidad es provocar amor afectuoso, siendo el pensamiento una forma de inducir ese afecto.

No obstante, es una oración exterior, pues el pensamiento está orientado a reflexionar en cosas, situaciones y figuras externas a nosotros, aunque estas sean religiosas. En la pedagía teresiana esto es inevitable para la persona acostumbrada a estar en la exterioridad. La meditación impulsa a la persona acostumbrada a estar en la exterioridad a que abandone los afectos que la atan y que los sustituya por efectos espirituales: para ello usa reflexiones religiosas.

1) "LLamo yo meditación al discurrir mucho con el entendimiento de esta manera: comenzamos a pensar en la merced que nos hizo Dios en darnos a su único Hijo, y no paramos allí, sino vamos adelante en los misterios de su gloriosa vida; o comenzamos en la oración del huerto, y no para el entendimiento hasta que está puesto en la cruz; o tomamos un paso de la Pasión, digamos como el prendimiento, y andamos en este misterio, considerando por menudo las cosas que hay que pensar en él y qué sentir, así de la traición de Judas, como de la huída de los apóstoles, y todo lo demás; y es admirable y muy meritoria oración. (6M. 7,10)

2) Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada humanidad y traerla siempre consigo y hablar con Él, pedirle para sus necesidades, y quejársele de sus trabajos... sin procurar oraciones hechas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad. Es excelente manera de aprovechar y muy en breve (V. 12, 2)

3) ...Consideren la grandeza y majestad de Dios" (1M 2,8)

4) "Pues tornando a lo que decía, ponémonos a pensar un paso de la Pasión, digamos el de cuando estaba el Señor a la columna. Anda el entendimiento buscando las causas que allí da a entender, los dolores grandes y pena que su majestad tenía en aquella soledad, y otras muchas cosas que, si el entendimiento es obrador, podrá sacar de aquí... Es el modo de oración en que han de comenzar todos". (V 13, 13)

5) "Discurriendo en lo que es el mundo, y en lo que debe a Dios, y en lo mucho que sufrió y lo poco que le sirve, y lo que da a quién le ama, saca doctrina para defenderse de los pensamientos y de las ocasiones y peligros" (V. 4, 9)

sábado, 7 de julio de 2012

La contemplación


La entrada en el castillo interior que Santa Teresa nos propone sólo sucede, cuando hay un corazón humilde; lo cual, significa un corazón que nada retiene, que no está pensando en sí mismo,ni en sus éxitos, ni en sus fracasos, ni tan siquiera en sus debilidades físicas o psicológicas, ni en sus límites. Es el ser humano que se ha olvidado de sí mismo el que entra a beber de las aguas de la contemplación

La semana siguiente empezaremos a ver, con textos de la santa, el método que ella nos propone en el camino de la oración. Pero no podemos olvidar que Para Teresa, la contemplación, es "mística". Una experiencia de Dios. Y la experiencia de Dios no es algo que se pueda provocar. El que yo experimente esa presencia es un don de Dios. Es una irrupción de Dios que no puedo dejarde dudar que está en mi. La contemplación no se provoca con nuestras propias fuerzas, es un don, un regalo de Dios.

Para Teresa la contemplación es algo vital y existencial, no algo puramente intelectual. La contemplación es el anhelo profundo que existe en la persona humana. Todos tenemos sed de esta agua que es el amor de Dios. Por eso, yo os invito , Teresa nos invita, mejor dicho, a que tomemos conciencia de cual es nuestra sed, y que seamos conscientes de que nuestra sed sólo,  se sacia en Dios, y nada más que en Dios. El camino de la oración es un camino hacia la unión con Dios, donde nos saciamos con el agua viva.

jueves, 5 de julio de 2012

Actitudes prácticas de la oración


Acostumbrarse a soledad: la amistad necesita intimidad. No es soledad para aislarse, sino para encontrarse con Dios. La soledad ayuda a que se realice ese dinamismo para hacernos conscientes de esa presencia. Esa soledad nos ayuda a vivir esa presencia a lo largo de la jornada. No se puede olvidar tampoco la sentencia teresiano: "mal asunto si sólo en los rincones pudiéramos tener oración".

"Gran cosa son las letras para dar en todo luz" "buen letrado nunca me engaño". Para santa Teresa la espiritualidad ha de ser sólida. Ha de nacer de un encuentro con la Palabra de Dios, pero no sólo sensitivo, sino "en razón". Teresa nos invita a formarnos. Ella sufrió mucho la influencia de espirituales que sin mala intención la equivocaron en el camino. Cuando tenga que elegir entre una persona espiritual y una formada, elegirá la ciencia, sobretodo la ciencia de las Sagradas Escrituras. Nada de devociones "a bobas", sino una espiritualidad fuerte, donde el corazón y la mente van de la mano.

"No a todos lleva Dios por el mismo camino" El camino de cada persona es diferente. No podemos olvidar esto para no caer en el error. Santa Teresa nos eneseña, " que a quien le pareciere que va más bajo, puede ir muy alto a los ojos del Señor". Teresa presta mucha atención a la persona.No se sujeta a tópicos, ni a caminos trillados. Dios siempre sabe más en el camino personal de cada persona. Existe una gran divesidad de caminos y de personas. Lo valioso, es el servir, el amar. Ese es el camino auténtico. "Lo que más te lleve a amar, eso haced". El camino espiritual es que en nuestras situaciones concretas, estemos amando.. Ni activo, ni contemplatico, se trata de servir. En las septimas moradas, en la altura de la contemplación, Marta y María andan juntas.

"Dios no se da, sino a quien se da del todo" "erramos por no poner losojos en el verdadero camino" Hay que ser osados; este camino nos lleva a ser amios de Dios. Dios y yo lo podemos todo. Santa Teresa no quiere ánimos apocados,melancólicos.Nos invita a ser aventureos, correr riesgos, ¡¡¡hacer locuras!!!!

"Mirad que convida el Señor a todos" "No hagáis miedo, muráis de sed en este camino" "Nadie tiene escusa por ruín que sea" No hay que forzar a la persona. Basta con que uno se empeñe en lo que puede. Hacer lo que está en manos de uno. Cada uno ha de dar lo que es. Santa Teresa está convencida de que todos estamos llamados a la contemplación.

miércoles, 4 de julio de 2012

Actitudes interiores para la vida de oración


La humildad: para Teresa, la humildad lo abarca todo. La humildad es la reina que hace que Dios se rinda. Pero ¿cómo entendía Teresa la humildad? Humildad implica andar en verdad; esto, es hacer todo un camino donde vamos abriendo los ojos hacia quienes somos verdaderamente. A veces ni nosotros mismos nos damos cuenta de tantas actitudes viciadas que tenemos, de tanto egocentrismo, y también de tantas cosas buenas y dones que Dios ha puesto en nuestras vidas y nuestras personas. Humildad para Teresa es reconocer lo que somos, con nuestras oscuridades y nuestras luces.

 "Animosos y determinados en el padecer": padecer teresianamente significa empeñarse en servir. Pues el servicio, que es ejercicio de amor, implica renuncias. Animosos en servir, y por lo tanto, animosos en padecer. Por eso santa Teresa, nos anima a ser animosos en el padecer, para más servir.

La obediencia: en el camino de la oración no se trata de hacer lo que a cada uno le da la gana. El seguir a Cristo implica configurarse con la voluntad de Dios. El problema, siguen siendo nuestras imágenes de Dios; un Dios a la carta, creado a nuestra imagen y semejanza. Teresa, cuando habla de obediencia, nos invita a entrar en el camino del seguimiento de Jesús con todas las consecuencias.

martes, 3 de julio de 2012

Pedagogía teresiana: camino de libertad


Santa Teresa en el camino de la oración nos propone una frase que parece muy fuerte: "En el desasimiento está el todo si va con perfección" Si nos entregamos del todo a Cristo, a su proyecto, a su estilo de vida y actitudes, todo lo demás vendrá por añadidura.

Teresa nos dice que para caminar en el camino de la oración, tenemos que aligerar el equipaje. Por eso nos invita a liberarnos "del mundo"; es decir, todas esas cosas, esas realidades que nos atan.

También nos invita a liberarnos de los "deudos", que son todas aquellas personas a las que debemos, algo; a las que queremos caer bien, a las que hacemos "la pelota".

El liberarse de uno mismo es el reto más importante que Teresa nos va a plantear. Ser libre frente a uno mismo.Libertad primero frente a la propia voluntad. La mayor esclavitud es cuando el "yo quiero" termina siendo el dueño de nuestras vidas. Liberarnos de la propia razón, de nuestros puntos de vista. Aprender a pasar de la imposición al diálogo, el compartir.

También nos invita a liberarnos de la "honra"; es decir, el miedo a que los otros nos conozcan tal como somos. Nos pasamos la vida angustiados, intentanto parecer lo que no somos, con miedo a que conozcan nuestros pecados, nuestras partes oscuras. Teresa nos invita a liberarnos de la "maldita honra" y a entrar en el campo de la gratuidad, de dar lo que somos.

Todo esto hace que el camino orante que nos propone santa Teresa esté centrado en las virtudes humanas. Teresa quiere el crecimiento de la persona, que en definitiva es lo que hace posible el camino de la oración. Y, al mismo tiempo, el camino de la oración va sanando nuestra humanidad.

lunes, 2 de julio de 2012

Hacer presente a Cristo


El primer paso en la oración Teresiana es recogerse. Recogerse es hacer presente a Cristo en nuestro ahora. Para Teresa, Jesus no es un personage del pasado al que recordamos o imaginamos, sino que es un contemporáneo nuestro que se nos hace presente, que se viene a estar con nosotros, a acompañar nuestro camino de la vida.

El primer paso en la oración es buscar compañía, hacer presente a Cristo. Teresa no propone una oración piramidal donde Dios está arriba y yo abajo, sino una oración de amistad, donde los amigos se encuentran.

Teresa nos invita a entrar dentro de nosotros, donde tenemos tal huesped. Estemos dentro con Él. Puesto que Cristo está en mi, tenemos que centrar nuestro ser en esa presencia. Teresa tiene una visión tremendamente positiva del ser humano. Dios no deja nunca de estar presente en el hombre. Y esa presencia de Dios no depende de que yo sea bueno, sino que siempre está ahí. Esa presencia de Dios en mí es un regalo, es pura gratuidad.

Teresan invita al hombre a volver a Dios, pero no un Dios que está lejano en los Cielos, sino que invita al hombre a volver a su hogar. Pues la casa del hombnre es donde habita el Padre, y por eso la casa del hombre, mi casa, es la casa del Padre.

El interés por la persona que Teresa va descubriendo a lo largo de su vida, no la encierra en el individualismo. Frente a la tentación hoy tan presente de usar la oración como terapia antiestress, buscar la paz y la armonía perdida, Teresa está convencida que la persona de oración entra en este camino para servir a la comunidad. Pues Teresa va tomando conciencia de lo peligroso que es recorrer el camino de la oración en solitario.

Por eso, Teresa va a tomar conciencia de la necesidad de apoyarse los unos a los otros: "hacerse espaldas". Y en el camino de la oración va a señalar con especial interés el amor y la amistad. La oración necesaramiente para Teresa tiene que llevar a compartir. Pues una oración que no lleva a compartir es egocentrismo.